
1. Acto Penitencial y Gloria
2. Liturgía de la Palabra
PRIMERA LECTURA (Miguel Angel). Lectura alternativa: Números 22: 13-35, “La Burra de Balaam”
Balaam se levantó muy temprano, ensilló su burra y se fue con los jefes de Moab. Pero Dios se enojó mucho con Balaam por haberse ido con ellos. Por eso, el ángel de Dios se puso en medio del camino para no dejarlo pasar. Balaam iba montado en su burra, y sus dos ayudantes iban con él.
Cuando la burra vio al ángel de Dios, parado en el camino y listo para atacar a Balaam con una espada, se salió del camino. Sin pensarlo más, Balaam le pegó a la burra para que regresara al camino. Entonces el ángel de Dios se puso en un camino muy angosto, en medio de los muros de piedra de dos viñedos. Cuando la burra vio al ángel, se hizo a un lado y le aplastó a Balaam el pie contra el muro. Entonces Balaam volvió a pegarle.
Luego el ángel se adelantó y se plantó en un lugar tan angosto que nadie podía moverse ni a un lado ni al otro. Cuando la burra vio al ángel, se echó al suelo y ya no quiso dar ni un paso más. Balaam se enojó muchísimo y golpeó a la burra con un palo.
En ese momento, Dios hizo que la burra hablara y le dijera a Balaam:
—¿Qué te he hecho? ¿Por qué me golpeaste tres veces?
Balaam respondió: —¡Te burlaste de mí! ¡Si tuviera una espada en la mano, te mataría ahora mismo!
La burra replicó: —¡Yo soy tu burra! ¡Toda la vida te he llevado por todos lados, y nunca te he tratado mal, como hoy lo has hecho conmigo!
—Tienes razón —contestó Balaam.
En ese mismo instante, Dios permitió que Balaam viera al ángel, parado en el camino y listo para atacarlo con su espada. Balaam, entonces, se arrodilló hasta tocar el suelo con su frente, y el ángel de Dios le dijo:
—¿Por qué golpeaste a tu burra tres veces? Yo fui quien te cerró el camino, porque no me parece que debas ir a Moab. Si tu burra no me hubiera visto ni se hubiera parado tres veces, ya te habría matado, y a ella la habría dejado con vida.
Balaam respondió: —Perdóneme, Señor. Me he portado muy mal. Yo no sabía que usted intentaba detenerme en el camino. Si usted no quiere que vaya a Moab, ahora mismo regresaré a mi casa.
Y el ángel de Dios le contestó: —Ve con ellos, pero sólo vas a decir lo que yo te diga.
SALMO RESPONSORIAL: (Elena): Salmo 112, 1-2. 3-4. 5-6
R. Bendita sea al Señor ahora y para siempre.
Bendito sea el Señor, alábenlo sus siervos. Bendito sea el Señor, desde ahora y para siempre. R.
Desde que sale el sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. Dios está sobre todas las naciones, su gloria, por encima de los cielos. R.
¿Quién hay como el Señor? ¿Quién iguala al Dios nuestro, que tiene en las alturas su morada, y sin embargo de esto, bajar se digna su mirada para ver tierra y cielo? R.
R.
Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo,
y nos ha encomendado a nosotros la reconciliación.
R.
EVANGELIO: Mateo 18, 15-20
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas, para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos. Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni a la comunidad le hace caso, apártate de él como de un pagano o de un publicano. Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo. Yo les aseguro también que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos”.
3. Oración universal
Invitatorio…
(Elena) Intenciones por la iglesia; por la salvación del mundo; por los que padecen cualquier dificultad; por nuestras comunidades locales y nuestra asociación.
Suplicas del pueblo (Gareth a dirigir) por cada intención: Kýrie, Kýrie, eléison
Conclusion…
4. Liturgia eucaristica
OFERTORIO. Presentación de los dones. Inma y José Luis llevan en procesión la ofrenda de pan y vino, encabezados por Kike, que porta un cabezal de burra para colocarlo en el escalón del altar; mientras cantamos la Salve Regina como himno de ofertorio.

6. RITO DE DESPEDIDA
